Introducción

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   Después de todos estos años prestando un servicio a quienes se acercan con interés al mundo de la nomenclatura química me gustaría compartir con vosotros algunas reflexiones sobre las normas de la IUPAC de Química Inorgánica (Red Book, 2005; traducido al castellano Libro Rojo, 2007).

   Estas normas promueven varias tipos de nomenclatura para utilizar con los compuestos inorgánicos: Nomenclatura de composición, nomenclatura de sustitución y nomenclatura de adición, además de algunos nombres vulgares aceptados, como por ejemplo para los oxácidos. En el prólogo del Libro Rojo se indica: “Hasta ahora, no se ha aplicado todavía a la nomenclatura inorgánica el concepto de nombres preferidos por la IUPAC (PINs, en sus iniciales inglesas),... El futuro proyecto sobre los PINs inorgánicos, ya programado, tendrá que enfrentarse al problema de elegir entre los sistemas de nomenclatura igualmente válidos actualmente en uso.” Así que al profesorado de química nos toca convencer a nuestro alumnado que los compuestos pueden tener varios nombres, a veces tres o más, y que los deben aprender todos. Esto no parece muy lógico. Seguramente Guyton de Morveau, Lavoisier, Berthollet y Fourcroy, se sorprenderían hoy de lo poco que han cambiado sus normas de 1787 a lo largo del tiempo, y se sorprenderían más de saber que cada compuesto no tiene un nombre sino varios. Sé de la dificultad de ofrecer un único nombre para cada compuesto, ya que una nomenclatura puede destacar por su simplicidad y otra por aportar información estructural, tan importante en la química, pero el proceso de enseñanza se dificulta mucho cuando la nomenclatura no es suficientemente unívoca. Animo a la IUPAC en esta empresa que será muy agradecida por todo el profesorado, y más por el alumnado.

   En esta web he intentado siempre priorizar alguna de los tipos de nomenclatura dependiendo del tipo de compuestos, adelantándome así a la propia IUPAC. Pero no lo toméis como arrogancia, sino un humilde intento de facilitar la nomenclatura a mis alumnos. Ese siempre fue mi objetivo, aunque la página sé, porque me lo hacéis saber por vuestros correos, que a muchos de vosotros os es muy útil. La referencia siempre fue mi alumnado y la experiencia docente con ellos compartida. Y esa experiencia me dicta que el alumnado ve más sencilla la nomenclatura y formulación cuando cada fórmula tiene un único nombre y cada nombre una única fórmula que lo represente.

   Valoro como muy positivo el resumen de los normas IUPAC de 2005 de nomenclatura de Química Inorgánica elaboradas por el Grupo de Trabajo de Química Inorgánica de la Real Sociedad Española de Química, y sus recomendaciones para la enseñanza de la nomenclatura en los cursos de Enseñanza Secundaria. Estoy totalmente a favor de adaptar las normas de nomenclatura a los distintos niveles educativos, y esa labor es responsabilidad del docente, que conoce el ritmo con que el alumnado puede ir adquiriendo conocimientos cada vez más complicados.

   Por último quiero agradecer el cariño que mostráis muchos de los que os acercáis a esta página con ganas de aprender. Ese es el combustible que me mueve a seguir ofreciendo estos contenidos sobre nomenclatura y formulación, para que os sean útiles y hagan más fácil adentraros en el maravilloso mundo de la Química.

   Carlos Alonso

Entrevista en VTelevisión el 29 de diciembre de 2016

Entrevista a Carlos Alonso en La Voz de Galicia el 26 de diciembre de 2016

BREVE RECORRIDO HISTÓRICO DE LA NOMENCLATURA QUÍMICA A TRAVÉS DE LOS TEXTOS

   Desde el principio de los tiempos la humanidad dio nombre a los metales y demás sustancias. El desarrollo de la alquimia y las artes aplicadas aumentó el número de sustancias y compuestos a nombrar. Estos nombres tenían muy diferente origen y variabilidad, no proporcionaban información sobre la composición y no respondían a ningún criterio sistemático. La abundancia de sustancias químicas propició el interés por crear criterios sistemáticos de nomenclatura química. Este impulso inicial de la nomenclatura química sistemática se lo debemos a químicos como el sueco Bergmann y principalmente al químico francés Guyton de Morveau (1737-1816). Desarrolló un sistema de nomenclatura en 1782 que es la base de nuestro sistema actual. Este sistema fue desarrollado en unión con Lavoisier, Berthollet y Fourcroy en 1787. El texto que tenéis a continuación lo podemos disfrutar gracias a Google Libros.

   L.B. Guyton de Morveau, A.L. Lavoisier, C.L. Berthollet and A.F. de Fourcroy, Méthode de Nomenclature Chimique, Paris, 1787.

 

   Este nuevo sistema de nomenclatura tenía paralelismos con el sistema binomial de Carl von Linné (Linneo) para la nomenclatura de plantas y animales. Se usaban dos palabras para denominar a los compuestos binarios y las sales. Este sistema casi no se altera hasta finales del XIX. 

   En 1788 Pedro Gutiérrez Bueno (1745 – 1826), catedrático de química del Colegio de Cirugía de San Carlos, publica Método de la nueva nomenclatura química según las ideas de Lavoisier, Morveau, Fourcroy y Berthollet, sólo un año después de publicarse el original francés. En futuras ediciones como la de 1801 incluye los nuevos principios químicos fundamentales, así como la incorporación del sistema métrico decimal y su adaptación al sistema de pesos y medidas español.

   Método de la Nueva Nomenclatura Química. Traducido por D. Pedro Gutiérrez Bueno. Madrid 1788

   Pedro Gutiérrez Bueno, Nomenclatura química, Madrid, 1801

   La obra de 1788 de Juan Manuel de Aréjula (1755-1830) Reflexiones sobre la nueva nomenclatura química, queda inconclusa al conocer la publicación de Pedro Gutiérrez Bueno, pero profundiza en el análisis de los nuevos conceptos y en su adaptación al castellano. Aréjula colaboró en los cursos de Fourcroy mientras éste preparaba junto a Lavoisier, Guyton de Morveau y Berthollet la publicación de la nueva nomenclatura.

   Juan Manuel de Aréjula, Reflexiones sobre la nueva nomenclatura química, Madrid, 1788

   Este sistema fue popularizado por Lavoisier en su "Traité Elémentaire de Chimie" publicado en 1789. Obra fundamental en el nacimiento de la química como ciencia moderna. Podemos ver esta obra en Google libros.

   A.L. Lavoisier, Traité Elémentaire de Chimie, 2ª Edn., Cuchet, Paris, 1793, Vol. I

   A.L. Lavoisier, Traité Elémentaire de Chimie, 1ª Edn., Cuchet, Paris, 1789, Vol. II.

   Juan Manuel Munárriz publica en 1798 una traducción del Tratado Elemental de Química de Lavoisier. Vol. I

   Juan Manuel Munárriz publica en 1798 una traducción del Tratado Elemental de Química de Lavoisier. Vol. II

   Estas nuevas ideas llegan a España de la mano de Pedro Gutiérrez Bueno que publica en 1788 su Curso de química en el que se aceptan las teorías de Lavoisier sobre la oxidación.   

   Pedro Gutiérrez Bueno, Curso de Química teórica y práctica para la enseñanza del Real Laboratorio de Química de esta Corte, Volumen 1, Madrid, 1788

    También es de interés la obra: "Nomenclatura y clasificaciones químicas" del germano-francés Ferdinand Hoeffer. Madrid 1853

   El Consejo de la Asociación Internacional de Sociedades Químicas en 1913 crea una comisión para la nomenclatura inorgánica y orgánica, que interrumpe los trabajos debido a la Primera Guerra Mundial. Renueva el trabajo La Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (IUPAC) en 1921, que elabora un primero informe en 1940, que hace tomar conciencia a muchos químicos de la necesidad de una nomenclatura sistemática. Se adoptan acuerdos como: usar el sistema de Stock para indicar los números de oxidación, establecer el orden de citación de formulas y nombres, desaprobar el uso del término bicarbonato, etc.

   Las recomendaciones de la IUPAC se revisan y son publicadas en 1959, a la que le sigue una segunda revisión en 1971. En 1990 se realizan gran número de cambios en las recomendaciones de la IUPAC. En 1997 encontramos una traducción al catalán de estas recomendaciones.

   En el año 2000 se publican unas nuevas recomendaciones que incorporan más áreas de la química, hidruros de nitrógeno, polímeros inorgánicos, compuestos organometálicos, etc.

   Nomenclature of Inorganic Chemistry II, IUPAC Recommendations 2000, eds. J.A. McCleverty and N.G. Connelly, Royal Society of Chemistry, 2001. (Red Book II.)

   Las últimas recomendaciones de la IUPAC se publican en 2005. En la web de la IUPAC las tenemos en formato PDF.

   Nomenclature of Inorganic Chemistry, IUPAC Recommendations 2005, N.G. Connelly, T. Damhus, R.M. Hartshorn and A.T. Hutton, The Royal Society of Chemistry, 2005

   En el año 2007 se publica la versión en castellano de estas recomendaciones, que hasta la fecha son las últimas publicadas por la IUPAC.

   Nomenclatura de Química Inorgánica. Recomendaciones de la IUPAC de 2005 Neil G. Connelly, Ture Damhus, Richard M. Hartshorn y Alan T. Hutt, Versión española: Miguel A. Ciriano y Pascual Román Polo Editorial: Prensas Universitarias de Zaragoza, junio 2007

 

BREVE RECORRIDO POR LA OBRA DE D. ANTONIO CASARES RODRÍGUEZ

   El día 24 de Abril de 2012 se celebró la V edición del Día do Científico Galego este año dedicado Dr. Antonio Casares Rodríguez.
   En 1845 se convierte en el primer catedrático de Química de la Universidad de Santiago de Compostela.
   Fue uno de los creadores del análisis químico y uno de los iniciadores de la técnica de la espectroscopía en España. A el debemos los primeros estudios en profundidad sobre las fuentes de aguas medicinales y los vinos gallegos. Sus síntesis del cloroformo y éter permitieron las primeras intervenciones quirúrgicas con anestesia en España. Destacó también en Mineralogía. Sus estudios y docencia abrieron la ciencia en Galicia a una dimensión desconocida hasta entonces.
   Estos son algunos de sus textos relevantes:

   Progresos de las ciencias físicas y naturales en el siglo actual, indicando el influjo físico y moral que sus aplicaciones han ejercido sobre la sociedad: Oración inaugural leída en la Universidad de Santiago en la apertura del curso académico de 1850 a 1851 (Google eBook)

   Tratado práctico de análisis químico de las aguas minerales y potables: con las indicaciones de las fuentes de aguas más notables de España, su composición, enfermedades a cuya curación se aplican, y número de enfermos que a ellas acuden anualmente (Google eBook)

   Tratado elemental de química general, Volúmenes 1-2 (Google eBook)

 

  


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